Cajas de seguridad, un producto al alcance

Una breve historia de las cajas de seguridad hasta nuestros días.

Caja de Seguridad

Al escuchar hablar sobre cajas de seguridad, la primera idea que vendría a nuestra mente sería la de una entidad bancaria, un almacén o cualquier otra empresa que administre grandes sumas de dinero. Y esto se debe en parte, a que han sido empresas de estos sectores, los consumidores habituales de este tipo de productos.

De hecho la historia de las cajas fuertes o de seguridad, está muy ligada con el desarrollo económico. Porque en la medida que la gente generaba riqueza y acumulaba dinero, tenía que encontrar nuevas formas de almacenarlo y ante todo protegerlo. Así nacieron la mayoría de los bancos que conoces hoy día, y por supuesto las cajas de seguridad.

A principios de la Época Medieval la gente improvisaba sus cajas fuertes en barriles de madera, que reforzaban con láminas de hierro. Durante el siglo 18, se descubrieron nuevas técnicas de fundido, que permitieron la fundición y mezcla de materiales. Lo que dio origen a las “cajas de hierro”, como se conocía en ese entonces a las cajas fuertes.

En 1826 la industria de cajas fuertes finalmente despegó, cuando Jesse Delano, quien para esa época era fabricante de cajas de hierro, registró la patente “a prueba de fuego”; otro aporte significativo fue aportado por los hermanos Chubb al incorporar en las cajas ya existentes, varios tipos de cerraduras que ellos fabricaban. Pero sería el alemán Joseph Loch, quien le otorgaría a las cajas de seguridad, su sello distintivo, al fabricar un mecanismo de disco que requería de una combinación de números para generar la apertura de la caja.

Finalmente, la estructura de la caja fuerte se completó, cuando en 1886 Henry Brown patentó una caja fabricada en metal forjado, con ranuras para introducir documentos y un sistema de cierre y apertura que constaba de varias llaves. La denominó “caja de almacenamiento y conservación de documentos” y tuvo gran acogida en las empresas y familias adineradas. Por ello a Brown se le considera el inventor de la caja de seguridad.

Por mucho tiempo los cierres mecánicos y de disco dominaron el mercado de las cajas de seguridad, pero los avances tecnológicos del último siglo, le han dado un nuevo impulso a este producto, al combinar la seguridad tradicional de la caja con dispositivos electrónicos. Sumado a ello, el uso de nuevos materiales y procesos, ha permitido rebajar el precio de este producto, colocándole al alcance de un mayor número de personas.

Es por esto que hoy encontramos en el mercado, cajas de seguridad con diferentes mecanismos de apertura como lo son, la clave numérica, la verificación biométrica y la llave personalizada; a un precio razonable, que nos permite acceder a los beneficios que representa contar con un producto de alta seguridad en nuestras viviendas.

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